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Daniel Sevilla: “En ‘Las Calzadas’ todo queda en casa, que es donde se elaboran los mejores productos”

A sus 22 años Daniel Sevilla ya ha terminado sus estudios de Enología y se ha lanzado a crear una microbodega muy selecta y diferente a otras en su tierra natal, Pozoamargo.

Toda una vida dedicada al vino y la uva que culminará esté verano con la inauguración de Las Calzadas, una bodega que tendrá una producción de 15.000 botellas anuales, y cuya característica principal será la crianza en tinajas de barro antiguas, que aportará una característica diferenciadora a éstos vinos.

Este proyecto empresarial ha llevado a Daniel Sevilla a ser uno de los ganadores del II Concurso Lanzadera de la Diputación de Cuenca.

Ahora solo le queda rematar los últimos toques para poder abrir esta bodega tan especial en plena Manchuela Conquense, que llevarán entre Sevilla y su familia.

La Manchuela al Día: ¿Cómo se inició en este proyecto empresarial?

Daniel Sevilla: Con 18 años empecé mis estudios de Enología en la Universidad de la Rioja, en Logroño, allí he estado cuatro años hasta los 22 que tengo actualmente.

En esa zona aprendes mucho sobre el vino y todo lo que lleva a su alrededor y dije, ¿porqué no hacer lo mismo en la zona de donde soy originario? Después he empezado un Máster en Viticultura, Enología y comercialización del vino en la UCLM. Y ahora voy a ir a trabajar a las vendimias en Australia y Nueva Zelanda durante dos meses. No me he estado parado, siempre aprendiendo sobre este mundo para mejorar mis futuros vinos.

Y entre todo esto estoy montando mi pequeña bodega, Las Calzadas.

L.M.D.: Cuéntenos algo sobre ella.

D.S.: Como te decía, no va a ser una simple bodega. La producción va a ser muy limitada, como mucho unas 15.000 botellas al año de un vino exclusivo de nuestras mejores parcelas que las hemos mantenido. Pero la característica principal va a ser la crianza de mis vinos, no serán criados en las típicas barricas de roble sino en tinajas de barro antiguas que estarán dentro de la bodega y que le aportan unas características diferenciadoras a los vinos, manteniendo los aromas varietales de la uva.

Será la única bodega en el mundo en la que todos sus vinos estarán criados en estas tinajas.

L.M.D.: ¿Cuál va a ser su variedad más importante?

D.S.: Nuestra variedad reina será la Bobal, tan característica de la Manchuela y que no se cultiva en otro lugar del mundo y de las que conservamos unas parcelas familiares y estoy aprendiendo a redondear y mejorar con la crianza en las tinajas de barro.

L.M.D.: Háblenos de esas otras cosas que se realizarán…

D.S.: En la bodega o microbodega mejor dicho, también organizaré visitas a la bodega y a los viñedos, paquetes con rutas de senderismo, actividades y gastronomía local.

La bodega contará con una sala de catas bastante peculiar, que acabamos de terminar de construir, será un cubo o bombo de piedra de 6,5 metros en las que se podrán organizar catas, degustaciones, comidas, eventos, etc. Estará anexa a la tienda física (aunque también tendrá on-line) en la que se ofrecerá además del vino, el aceite producido por nuestros olivos familiares y envasado con la misma marca ‘Las Calzadas’. Tendremos queso y otros productos de la zona.

En el mismo recinto hay un huerto, una zona de animales con perdiz roja en semilibertad y una colección de variedades autóctonas de la zona, prácticamente desaparecidas. Entre ellas destaco la variedad “pardilla” de la que quiero plantar un viñedo y obtener un vino que será el único vino elaborado con esta variedad blanca autóctona de nuestra zona.

L.M.D.: ¿Cómo se animó a participar en el Concurso Lanzadera?

D.S.: Me lo recomendaron desde el Ayuntamiento, pero desgraciadamente me lo dijeron un poco tarde (a finales de Agosto) y el plazo se terminaba el 16 de septiembre.

Digo desgraciadamente porque me encontraba trabajando de enólogo en la Cooperativa, elaborando los vinos que elabora en Pozoamargo la multinacional Constellation Brands que es el segundo grupo vitivinícola del mundo.

Y ya se sabe, que en vendimias hay poco tiempo libre, por eso, mientras escribía y rellenaba la solicitud del Lanzadera no hacían más que llamarme por el walkie y el teléfono al laboratorio para preguntar por las órdenes de bodega, fue un poco caos pero al final logré rellenar la solicitud a tiempo.

En el mes de diciembre, tras una larga espera (ya sabemos cómo son las cosas de la Administración), nos comunicaron que teníamos que defender nuestro proyecto ante un jurado del Patronato Provincial, elaboré una presentación y parece que les gustó, porqué a los 20 días, a últimos de enero nos comunicaron el fallo de los premios.

L.M.D.: ¿Qué hace que se lance a emprender en este mundo?

D.S.: Me lanzo a emprender porque es un mundo que conozco y estoy preparado para defender mis productos, además de que me encanta hacer y elaboran vinos. Y donde mejor que en una microbodega para experimentar y hacer cosas distintas a lo que elaboran actualmente todas las bodegas en España.

También influye la calidad de la zona vitícola en la que nos encontramos ya que con un buen cuidado de la uva en el viñedo los vinos prácticamente se hacen solos. Ya que en los que he elaborado hasta ahora en casa (tengo unos 2000 litros) no utilizo ningún tipo de levadura ni acidificante y por lo que dice la gente que los ha probado, están buenísimos. En cuanto tenga la bodega los empezaré a comercializar como edición limitada.

L.M.D.: Creatividad e innovación son algunas de las características que deben tener los proyectos Lanzadera… Cuéntenos cómo cubre su bodega estas expectativas…

D.S.: Como he comentado anteriormente no me gusta que a mi bodega la comparen con otras similares.

En esta bodega artesanal, a parte de hacer vinos más naturales como ya he dicho y la crianza en tinajas, la principal característica va a ser en el apartado del enoturismo.

Mi bodega no será la típica finca enorme rodeada de viñedos que los dueños compraron y crearon al calor del ladrillo. Lo que voy a transmitir es la pasión por nuestra tierra, nuestras gentes y nuestros vinos, hablarle de tú a tú a los visitantes y potenciales clientes. Y dónde mejor que hablarles que con una copa de vino en nuestro cubo de piedra o en nuestra parcela estrella denominada ‘El Santillo’, rodeada de naturaleza; todo ello acompañado con una comida típica de la zona al regresar a la bodega.

L.M.D.: Además de con la aportación económica del premio, ¿de que otro modo les ayudará la Diputación de Cuenca?

D.S.: Efectivamente, también nos darán asesoramiento en ventas y marketing. Los técnicos del patronato se encargarán de impartir los cursos, y tendremos prioridad a la hora de inscribirnos en el vivero de empresas de Cuenca.

L.M.D.: ¿Ha iniciado ya la empresa?

D.S.: Si y no. Como he dicho la bodega ‘Las Calzadas’ ya está registrada como empresa pero todavía no hemos empezado la actividad económica. Está construida la sala de catas como he comentado, también tengo los terrenos, el huerto, la zona de animales, etc.

Cuando vuelva de Nueva Zelanda a finales de abril, empezaremos las obras de la bodega, que como he dicho será muy pequeña, por lo que para el verano estará lista y esta añada, 2017, será la primera vendimia que realizaremos en ella. Por lo que para el mes de agosto podrá visitarnos cualquiera que lo desee. ‘Las Calzadas’, tendrá siempre la puerta abierta, tanto la de la bodega como la de nuestros viñedos.

L.M.D.: Pozoamargo es un municipio muy arraigado al mundo del vino…

D.S.: Por supuesto, todos sabemos la excelente calidad de los vinos ‘Casa Gualda’ que elabora la Cooperativa muy conocidos en todo el mundo desde hace años.

Creo que el secreto está en los suelos que tiene Pozoamargo, enclavado en la DOP Ribera del Júcar y que son totalmente distintos a los de la zona de la Mancha y la Manchuela. Son suelos de cantos rodados en los que se expresa con todo su potencial la uva.

Como dices me viene en la sangre ya que toda la vida mi familia ha sido viticultora, mi padre, Jose Julián Sevilla es el encargado de cuidar los viñedos y yo le ayudo todo lo que puedo. Mi padre también ha sido bodeguero durante 20 años en la Cooperativa Casa Gualda y lógicamente conoce perfectamente también el mundo del vino.

Como ves, abarcamos todos los campos de la viticultura, desde el viñedo, bodega, enología, comercialización y la más importante el marketing.

L.M.D.: ¿De donde viene el nombre ‘Las Calzadas’?

D.S.: Como todo nombre comercial tiene que tener un significado. A mi padre y a mí nos gusta mucho la historia y nuestro pueblo es uno de los pueblos de España con más kilómetro de calzada romana conservada. En concreto se conservan dos, parte de ella restaurada con fondos de la Diputación y que tenían un importante cruce en el actual casco urbano donde estaba la mansió romana Ad Puteas (junto a los pozos) de donde proviene el nombre del actual Pozoamargo.

Con este nombre hemos relacionado la presencia de las dos calzadas romanas en Pozoamargo (que las enseñaremos a los visitantes de la bodega), los romanos que ya hacían vino y los recipientes donde lo elaboraban, que eran las ánforas o tinajas que utilizaré para elaborar mis vinos. Enología antigua en tiempos contemporáneos.

L.M.D.: ¿La bodega la va a llevar usted solo?

D.S.: La empresa, es una Sociedad Unipersonal por lo que la propiedad es mía pero, indudablemente mi familia va a colaborar en el proyecto.

Mi padre como viticultor y ayudante en bodega además de mi madre y mi hermana. En ‘Las Calzadas’ todo queda en casa, que es donde se elaboran los mejores productos.

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