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Diana Puig, la alpinista de Minglanilla que subirá los Alpes

De Minglanilla, residente en Ibiza, Diana Puig asegura que siempre le ha atraído la montaña, y así lo demostraba escapándose de pequeña hacia las Hoces del Cabriel. Ahora su vida la establece en Ibiza, pero dice que “llegará el día en que pueda tomar las riendas de mi vida y empezar una nueva vida en un lugar donde la montaña esté más cerca”

Demuestra ese amor por la montaña realizando alpinismo siempre que puede, que hoy por hoy es al menos una vez al mes. Y aunque no se dedica por completo a ello, se entrena cada día para poder lograr sus objetivos. El último son los Alpes, y lo cumplirá, si todo va bien, en Semana Santa

La Manchuela al Día: Se va a los Alpes en Semana Santa…

Playa Altair

Diana Puig: Sí, me voy a los Alpes si no hay ningún imprevisto. Realmente no suelo decir lo que voy a hacer, es la primera vez que me veo en esta situación,  pero surgió en una conversación con un par de amigos; uno de ellos informó a un par de periódicos y aquí estoy contando una actividad que para mi, aunque es importante no considero que sea nada excepcional.

Una persona que practica el montañismo y que se plantea retos, tarde o temprano terminará yendo a los Alpes. Mis retos son sobre todo personales, tengo obsesión por hacer el DentBlanche, una montaña fascinante, pero para realizar el ascenso hasta que no llega el momento y el día, no se sabe realmente… el tiempo, las condiciones, que no falle ningún compañero, porque has de ir acompañado, todo eso tiene que alinearse y entonces se realiza la actividad. Si no es posible realizarla por lo que he explicado anteriormente, se hacen otras actividades.

No me siento presionada ni quiero sentirme así, la montaña representa para mí  una de las únicas libertades que puedo elegir hacer en esta vida.

L.M.D.: Cuéntenos las características de este reto…

D.P.:Por otro lado cada reto que te propones de estas características, la preparación, el entreno, conlleva muchos meses; yo llevo prácticamente un año únicamente preparándome para estar en condiciones físicas y mentales para poder plantearme hacer un ascenso en los Alpes, pero al final depende de un par de días todo ese camino, esfuerzo y planificación; a veces se puede llevar hacia adelante, pero no siempre.

Tal vez estoy intentado explicar que no me siento demasiado cómoda contando algo que todavía no ha sucedido, como he explicado antes este reto personal surgió sin más en una reunión de amigos y bueno, ahora está en distintos medios y redes sociales sin yo casi haber hecho nada para ello, pero si causa interés espero al menos poder servir de estímulo, lucha y superación sobre todo por las circunstancias que me rodean. En Ibiza es imposible la práctica de alpinismo, pero hago todo lo que puedo para poder realizarlo, parte de mi entrenamiento lo realizo con una máscara hipoxia para aclimatar la altitud que representa una de las mayores dificultades en esta actividad deportiva, y en Ibiza no existe altitud una característica que influye muchísimo después en mi rendimiento físico cuando estoy en alta montaña.

L.M.D.: ¿Tiene un tiempo límite para realizar este reto?

D.P.: Sí, pero no porque yo así lo decida; tengo vacaciones en Semana Santa y puedo aprovechar esos días para realizar la actividad. Tiempo límite… desde mi punto de vista la montaña no se va a mover de ahí; yo no funciono de esta manera, porque quiero disfrutar ante todo.Los tiempos de ascenso sí que hay que respetarlos, es importante este detalle, pero límite del cuándo, no. Se hará si se puede cuando se pueda, otra cosa es lo que a mí me gustaría que fuese, pero si no se da, no pasa nada, no me causa ninguna insatisfacción.

El tiempo de la actividad son dos días si no surge ninguna complicación.

L.M.D.: ¿Cuál fue su primera experiencia como alpinista y cuándo?

D.P.: Hace tres años empecé a moverme en un entorno de Alta Montaña, aunque llevo muchos más haciendo otras actividades. Empecé a poder salir fuera y ya no he podido parar.

L.M.D.: ¿Qué otros retos ha completado?

D.P.: Es que no son retos, de verdad no creo que sea la palabra adecuada. Son viajes con planificación de actividades, soy una persona normal que hace actividades de montaña,  personales.  Para mi salir a correr y completar un entrenamiento es un reto realizado.

Si me pregunta qué he hecho, le podría decir que he realizado muchas actividades en Pirineos, Pre Pirineos, he subido el Aneto, la Maladeta, el Monte Perdido, el Perdiguero, Pico Posets, he podido aprovechar los ascensos para poder hacer  «Crestas» que me hechizan, la Cresta del Diablo fascinante, Cresta Salenca (Tempestades Aneto) maravillosa… Muchos lugares, muchas actividades. Hay que pensar que en tres años, y sobre todo en  este último año 2017, cada quince o veinte días salgo fuera a realizar actividades, y son muchas la verdad.

L.M.D.: Es algo complicado de hacer… ¿Qué tipo de obstáculos puede encontrarse?

D.P.: Hay de todo, los hay muy complicados desde el punto de vista técnico y se debe estar en condiciones muy óptimas para según qué actividades. Yo estoy dentro de la normalidad, me voy defendiendo, me puede más la aptitud, la perseverancia que cualquier otra cosa.

Me ha ayudado mucho tener una base importante de espeleología, eso significa que llevo un recorrido de años en este campo, sobre todo si hablamos de descensos, verticalidad, altura… y formación sobre todo.

La formación es siempre imprescindible. No dejo de recibir formación, estas Navidades estuve en Benasque haciendo un curso de Alpinismo donde aprendimos a hacer reuniones en nieve, triangulaciones, vía larga, escalada en hielo, maniobra de rescate y autorrescate. Es imposible dejar de formarte y no puedes dejar de practicar la actividad, exige un compromiso a muchos niveles. Obstáculos para mí, sobre todo es elesfuerzo físico  que necesito tener, emplear e ir superando limitaciones poco a poco.

L.M.D.: Para estas cosas se debe estar muy preparado física y mentalmente…

D.P.: Sí lo es, y tienes que estar concienciado, es una forma de vida,  el entreno es casi a diario pensando en lo mismo, para qué y porqué, en mi caso está claro; cuando estoy haciendo montaña tengo que estar bien, ni más ni menos, sino no puedo realizar según qué actividades, me quedaría atrás y si vas en equipo, ese equipo tiene que funcionar, tiene que estar en equilibrio.

Por supuesto que la perfección no existe, pero lo que depende de uno mismo tiene que intentar estar lo mejor posible. Viajo sola, me planifico actividades, cursos de formación sin que nadie que conozco de momento me acompañe, pero después en la montaña no estoy sola y cuando llego al lugar donde se van a realizar esas actividades o cursos conozco a gente con la que después tengo oportunidad de realizar actividades.

Yo diría que es en Ibiza donde me siento sola, porque no hay práctica de este deporte, pero no en la propia actividad en sí.

L.M.D.: ¿Tiene patrocinador?

D.P.:No, no lo tengo, pero esto es muy delicado, porque yo como he dicho antes puedo tener un objetivo pero se puede cumplir o no, tener un patrocinador puede exigirte según qué compromisos, por lo tanto, creo que en mi caso busco más la colaboración de personas que realizan esta actividad, que compartan la misma inquietud en este sentido, que es subir montañas, hacer compañeros de proyecto.

Es cierto que si hay algún organismo que comulgue con mi manera de pensar, que tenga algún sentido ese patrocinio tal vez me lo plantee. Y sí el material y el equipamiento son muy caros, de momento voy con lo que puedo, tengo y me dejan, así es.

L.M.D.: ¿Qué otras actividades le gustaría cumplir?

D.P.:Por orden Alpes; aquí ya tengo un tiempo largo y a ver cómo me veo cuando empiece a trabajar estas montañas.

Si me veo bien con el tiempo me podría plantear Perú, lugar donde hay dos montañas especialmente que me atraen muchísimo el Coropuna y el Chopicalqui, pero son palabras mayores.

El Himalaya en otra vida,  pero claro es el paraíso de esta nuestra bonita locura. Mi montaña en este impresionante lugar sería el macizo Annapurna, voy a terminar creyendo en la reencarnación y en alguna vida tal vez termine coronando esa cima.

L.M.D.: ¿Cómo se aficiona a este deporte?

D.P.:No te aficionas, naces ya con una predisposición y una atracción a estar en la montaña. Es el lugar donde los problemas dejan de existir, se equilibra todo, me arropa, me siento en total libertad, con solo el hecho de estar ya me es suficiente; sentada en una roca en medio de la montaña o dentro de ella, ya soy feliz.

He tenido la gran suerte de tener un abuelo que me llevaba al monte, soy afortunada por haber vivido toda mi niñez e infancia tan cerca de las Hoces del Cabriel. Me he escapado muchas veces cuando era niña hasta allí, no entendía qué me pasaba realmente y por qué tenía esa necesidad; ahora de mayor siempre que voy al pueblo no dejo de ir, imposible no disfrutar de uno de los lugares más bellos de mi tierra, un lugar carismático  que abraza a mi pueblo.

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