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Medicina Interna aborda en Sesión Clínica General la importancia de una adecuada asistencia al final de la vida

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  • Las doctoras María José Hervás, Pilar Lacasa y Mercedes Ruiz, han destacado el trabajo que se realiza para procurar la mejor atención a los pacientes que se encuentran en situación terminal o en momentos de agonía

La necesidad de incorporar la muerte en el esquema global de la enfermedad es una de las conclusiones de la Sesión Clínica General que se ha desarrollado en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca y que ha sido presentada por las doctoras María José Hervás Laguna, Pilar Lacasa García y Mercedes Ruiz Climente, facultativos del Servicio de Medicina Interna del centro hospitalario conquense.

“Asistencia al final de la vida en el Servicio de Medicina Interna” ha sido el título de esta Sesión durante la cual se ha planteado la importancia de procurar la mejor asistencia posible a los pacientes que se encuentran en situación terminal o en momentos de agonía.

En los últimos años el número de fallecimientos en el Servicio de Medicina Interna ha aumentado claramente. Esto probablemente refleja un cambio en las costumbres sociales: los pacientes o sus cuidadores prefieren acabar sus días en el hospital o no tienen alternativa mejor. La actuación normal del médico, que habitualmente consiste en administrar tratamientos para mantener la vida, puede ser inapropiada cuando esta se agota. Proporcionar algunos tratamientos muchas veces sólo prolonga la agonía, el sufrimiento de pacientes y familias y genera frustración en los sanitarios.

Lo que se ha venido denominando “obstinación terapéutica” ya no se considera buena práctica clínica. Evitar que se mueran los pacientes es el principal objetivo de la Medicina, pero también limitar su sufrimiento en la fase final de la enfermedad. El Servicio de Medicina Interna es el principal encargado de la atención a estos pacientes y debe adaptarse a la nueva situación, ha sido el mensaje incluido en la Sesión.

La doctora Hervás ha destacado la necesidad de ofrecer la mejor atención a los pacientes y a sus familias en este tipo de situaciones sobre todo en un servicio hospitalario como el de Medicina Interna del Hospital de Cuenca que presenta gran número de pacientes en esta situación debido a su avanzada edad, a las complicaciones de enfermedades crónicas o a la propia progresión de su enfermedad.

“Tenemos la obligación de procurarles el mayor confort a nuestros pacientes y si ya no podemos curarles y ni siquiera mejorarles, buscar la comodidad tanto para ellos como para sus familias, especialmente evitar el sufrimiento y síntomas que no son fácilmente controlables, que son refractarios y producen mucho sufrimiento”, ha indicado.

Encontrar el límite del esfuerzo terapéutico para evitar la obstinación y la futilidad terapéutica ha sido otra de las conclusiones de esta Sesión presentada por Medicina Interna durante la cual han explicado que las técnicas actuales de medicina paliativa contemplan las necesidades del paciente moribundo y de sus allegados con eficacia, efectividad y eficiencia.

La familia

En este proceso la familia juega un papel muy destacado y por ello, las ponentes valoraron la necesidad de estar en perfecta sintonía con ella en esos momentos.

“Precisan mucha atención –ha indicado la doctora Ruiz- mucha información, hablar con ellos, tiempo para asumir la situación, que van a perder a un familiar, y es una situación dolorosa y complicada. Sobre todo es importante que se sitúen bien, que no se empeñen en que sigamos tratando al paciente y que entiendan que es preferible que la muerte se produzca en una situación tranquila, sin dolor, sin sufrimiento”.

Por su parte, la doctora Lacasa, valoraba el trabajo que se realiza en el Servicio de Medicina Interna, “creemos que hay una buena comunicación con las familias pero es un trabajo de día a día, de hablar poco a poco y que finalmente lo acepten, lo comprendan e incluso en algunos casos nos lo solicitan: yo no quiero que mi familiar sufra”.

La evaluación del pronóstico de una enfermedad siempre debe ser individualizada y en pacientes no oncológicos a veces es complicada porque influyen muchos factores. Por lo que respecta a los profesionales, las tres ponentes coinciden en que se trata de una valoración difícil pero que, llegado el momento, se suele ver claro. Afortunadamente ya hay bastantes referencias en la literatura médica sobre el pronóstico y como debe actuarse en diferentes situaciones, hay más experiencia clínica y en último caso, se puede comentar entre compañeros. “Es difícil, pero en general el tránsito es mucho más fácil e incluso la familia se muestra agradecida de que se hayan evitado sufrimientos que no son necesarios”.

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