Monte Palo, un licor único con una historia única

En 1919 Julián Monteagudo creó la receta de un licor al que llamó ‘Monte Palo’ como abreviatura de los apellidos de la familia, ‘Monteagudo Palop’. Se trataba de un licor anisado con una fórmula elaborada con varias botánicos.
Casi 100 años más tarde, su bisnieto Rubén Monteaguro encontró unos libros antiguos donde se encontraba escrita la receta a puño y letra de su bisabuelo, Julián Monteagudo.
A Rubén le pudo la nostalgia y decidió que tenía que comercializar el licor que su bisabuelo había creado, lo que se hizo realidad durante la primera semana de diciembre de 2015 en Iniesta.
Allí reside actualmente Rubén junto a su familia, gestionando una empresa de distribución.

La Manchuela al Día: ¿Cómo encontró la receta de Monte Palo?

Rubén Monteagudo: La verdad es que no la busqué.

Soy la cuarta generación de la familia Monteagudo y actualmente tenemos una empresa de distribución que la gestionábamos mi padre y yo. Mi padre murió y yo me hago cargo de la empresa.

Al poco tiempo de morir él me puse a buscar papeles en casa, viendo fotos en momentos nostálgicos, y me encontré unos libros antiguos de la destilería que tenia mi bisabuelo en Minglanilla.

En aquellos libros encontré la receta de este licor, y el nombre es el que venía en la receta, el que le había puesto mi bisabuelo: ‘Monte Palo’.

L.M.D.: El nombre del licor viene también de la familia…

R.M.: Si, la familia era Monteaguado-Palop, y de ahí salió el nombre.

L.M.D.: ¿Antes de encontrar esta receta había oído hablar de ella?

R.M.: No me habían hablado nunca de esta receta, no conocía su existencia. Sabía que la familia había tenido una destilería y que con el tiempo cerró y que terminó siendo una fabrica de gaseosas, pero no más.

Por eso, cuando la encontré me llamó la atención porque era un licor anisado pero con botánicos, como los puede llevar ahora la mejor de las ginebras.

Empecé a investigar sobre los botánicos, buscarlos y terminé haciendo yo la receta de forma casera. La probé y me gustó tanto que pensé que tenía que sacarla a nivel profesional como un homenaje a mi familia y porque el licor está muy bueno.

L.M.D.: ¿Se llegó a comercializar en aquella época?

R.M.: Si, se llegó a comercializar, además tengo las etiquetas de aquella época y todo, de hace 100 años.

L.M.D.: ¿Cómo reacciona la familia cuando les enseñas la receta de 1919?

R.M.: Pensaban que estaba loco, pero se alegraron mucho.

Imagínate, en una familia en la que ya faltan personas… encontrar una receta de estas es muy sentimental.

L.M.D.: El hecho de que lleve ingredientes botánicos ahora no conlleva dificultad, pero hace 100 años su bisabuelo lo tendría difícil para encontrarlos…

R.M.: Eso fue una de las cosas que me despertó mayor curiosidad. Era un proceso artesanal, como el de la mejor ginebra. Por eso me llamó la atención. 

L.M.D.: ¿Se han hecho largos estos dos años?

R.M.: Mucho. Pero ya lo hemos sacado y con haber sacado esta marca otra vez a la luz estoy súper orgulloso. El hecho de que la gente pueda ir a un local y tomarse un licor que hacía mi bisabuelo hace 100 años… me hace sentir muy orgulloso.

Además, en la botella también hemos estampado la firma de mi padre como un homenaje a él, porque le hubiese encantado este proyecto.

L.M.D.: ¿Cómo describiría este licor?

R.M.: Es un licor transparente semidenso, con sabor anisado que está destilado y macerado con siete botánicos, que te hacen que en la boca se saque ese sabor de anís pero que te deje un regusto a azahar.

Tiene su propia personalidad.

L.M.D.: ¿Qué puede decir del diseño de la botella?

R.M.: La imagen la hemos sacado de la original, y le hemos dado el diseño que necesita para estos tiempo, un negro mate… sin ser espectacular, pero que cuente la historia, que sea sencilla y elegante.

L.M.D.: Habéis sacado unos cocteles con Monte Palo

R.M.: Estamos desarrollando un proyecto detrás de él para decir a la gente como tomarlo y que realmente les guste.

Se pueden hacer cocteles aunque se puede tomar perfectamente solo.

Nosotros recomendamos que se tome solo con zumo de limón natural en una copa muy fresquita. Está buenísimo, pero va genial en cocteles.

Además, está colaborando con nosotros un coctelero de fama internacional, Diego Cabrera, que probó el producto y vio el potencial que tenía, y nos está haciendo unos cocteles que están muy ricos.

Él está enamorado de la botella. Cree que tiene un gran recorrido en coctelería, y de hecho nos ha elaborado varios cocteles que los hemos editado en un librito para que la gente sepa como tomarlo, con qué sabores va bien y que sea una recomendación de uso por parte de un profesional.

L.M.D.: Mari Pili también os ha elaborado un postre…

R.M.: Si, le comentamos la idea, elaboró un postre y haremos igual que con los cocteles, les enseñaremos a los restaurantes a elaborarlos para poder vender nuestro producto.

L.M.D.: ¿Cómo van a hacer para que los locales de la zona, que están menos preparados en tema de coctelería, también puedan vender su producto?

R.M.: Estamos formando gente que luego quiere trabajar el producto. Vienen a la distribuidora y dan unas clases con un coctelero que tenemos para formaciones.

Les enseñamos a elaborar nuestros cocteles porque queremos que la gente sepa hacer con nuestro producto lo que queremos que se haga, porque no tiene sentido que yo te venda una botella y no sepas como usarla.

L.M.D.: ¿Dónde producen el licor?

R.M.: Nos lo hacen en una destilería pequeñita de Castilla-La Mancha por que queremos que sea todo de la región.

Este proyecto busca siempre todo muy pequeñito y muy artesanal. Con la formula, la receta original, siguiendo todos los ingredientes fielmente.

Hemos hecho 12 catas hasta dar en el punto exacto del sabor del licor y llevamos casi dos años con ello.

Incluso la botella es única. Hemos querido que fuese moderna y elegante, pero que a la vez transmita que es un producto con solera, que ha estado mucho tiempo en el olvido y que ahora lo hemos vuelto a relanzar.

Además yo creo mucho en este tipo de licores, y le veo un gran potencial.

Es un producto hecho con calidad sin escatimar en nada, de manera muy artesanal, una producción muy pequeñita, y con mucho sentimiento.

L.M.D.: ¿Dónde vais a empezar a distribuirlo?

R.M.: Es un producto que nace desde el corazón, y como llevo muchos años en la destruición quiero hacer esto muy poquito a poco, pero dando pasos firmes. Queremos empezar poco a poco en las zonas que manejamos aunque también soy consciente de que no tenemos límites, que es un producto nuestro y único. Ya veremos como va la demanda, porque al final es la gente la que tiene que decir si ese producto les gusta o no, pero no tenemos limites, si mañana hay que venderlo fuera de España lo vamos a vender.

La verdad es que es un proyecto que no sabemos a donde llegará, pero a todo el que se lo contamos no le deja indiferente.

L.M.D.: ¿Expectativas para el primer año?

R.M.: Tan solo queremos que donde lo introduzcamos les guste y lo acepten.

Tenía mucho miedo cuando lo hice porque a mí me encanta pero a lo mejor no soy objetivo… Llevo dos años soñando con esto, pero si que es verdad que las pruebas a ciegas que hemos hecho han gustado.

No queremos vender muchísimas botellas, lo que queremos es que vaya rotando, pero que si se acepte y que vayamos creciendo poco a poco.

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